Más de 250 alumni de todas las promociones se dieron cita el 20 de junio en el Colegio Montespiño para celebrar la Fiesta Alumni del 50 Aniversario. Un evento cargado de emoción, reencuentros y recuerdos compartidos.
Un acto cargado de gratitud
El encuentro comenzó con un acto en el que intervinieron María Figueroa, directora del colegio y Juana Ferreiro, presidenta Alumni. Ambas pusieron en valor la huella imborrable que deja Montespiño en la vida de sus alumnos. Además, destacaron la importancia de mantener vivo el vínculo con el colegio a lo largo de los años.
Uno de los momentos más especiales fue la mesa redonda celebrada con antiguas alumnas de distintas generaciones y con Mercedes Morandeyra, primera profesora encargada de Alumni. Con emoción y cercanía, compartieron cómo los años en Montespiño marcaron su formación personal y profesional. Los testimonios pusieron de relieve el papel fundamental de la educación personalizada, los valores y el trabajo en equipo que caracterizan al colegio.
Otro hito emotivo del evento, fue la entrega de una beca conmemorativa a las delegadas de cada promoción. Un símbolo de agradecimiento por su ayuda y el papel que desempeña como vínculo de unión entre la Asociación y cada una de las promociones.
Por último, la dirección del colegio hizo entrega de un ramo de flores a cada una de los miembros que forman parte de la junta directiva, por su dedicación e implicación en la Asociación Alumni.
Recuerdos que inspiran y unen
Durante el acto se proyectó un vídeo institucional del colegio realizado para conmemorar el 50º Aniversario.
El segundo, un vídeo creado especialmente para este evento: “50 razones para agradecer”. Una alumna de cada promoción, expuso el motivo por el que está agradecida al colegio.
Además, se sortearon unas sudaderas diseñadas de manera cooperativa para este curso tan significativo. Las prendas incluían palabras que las propias Alumni identificaron como representativas de su paso por Montespiño: amigas, familia o risas, destacaron entre muchas otras.
Cena, música y reencuentros inolvidables
Tras el acto, la fiesta continuó con una cena en un ambiente distendido y festivo. Fue el momento perfecto para reencontrarse, compartir anécdotas y revivir amistades forjadas en los pasillos del colegio. La jornada concluyó con un animado concierto en directo que hizo que muchas de las asistentes volvieran, aunque solo por una noche, a aquellos años inolvidables de su paso por el colegio.
Este evento ha sido una muestra más de que Montespiño no es solo un lugar de aprendizaje, sino una familia, unida por la gratitud, el cariño y la memoria compartida.


